
Redacción | Nava, Coah.- Mientras la Comisión Federal de Electricidad (CFE) mantiene millonarias contrataciones de carbón para sostener la operación de sus plantas generadoras, habitantes de Nava y comunidades rurales cercanas enfrentan un problema que ha llegado hasta sus viviendas; la acumulación de polvo oscuro, hollín y cenizas que vecinos atribuyen a las emisiones de las carboeléctricas José López Portillo y Carbón II.
Las denuncias se concentran en sectores como el ejido El Encino, ejido Nava, Bosques de Río Escondido y la colonia del Valle, donde residentes han reportado residuos sobre patios, vehículos y espacios habitacionales. Las columnas de humo oscuro observadas durante los últimos días han reavivado la preocupación por la calidad del aire y la exposición cotidiana de las familias a las partículas provenientes de la actividad industrial.
El problema también coloca bajo revisión el combustible utilizado por la paraestatal. Reportes periodísticos señalan que las centrales reciben carbón de características distintas a las del mineral empleado originalmente, procedente de municipios de la Región Carbonífera, cuya combustión podría generar mayores cantidades de ceniza. A ello se suman señalamientos sobre el uso adicional de diésel en las instalaciones, aunque todavía no se cuenta con registros públicos suficientes para determinar su consumo reciente ni su participación en las emisiones denunciadas.
Las cifras oficiales exhiben la magnitud de la operación. En octubre de 2025, CFE informó la adjudicación de 27 partidas por 7 millones 988 mil 87 toneladas de carbón mineral térmico, mediante contratos que alcanzaron los 12 mil 239 millones de pesos. En contraste con esos recursos destinados al abastecimiento, persisten los cuestionamientos sobre las condiciones de los sistemas de control ambiental, particularmente los precipitadores electrostáticos encargados de retener las partículas generadas durante la combustión.
La controversia trasciende las columnas de humo visibles desde distintos puntos de la región. Sin resultados recientes de monitoreo ambiental, análisis del carbón suministrado ni información técnica sobre el funcionamiento de los equipos de filtración, permanece sin esclarecer la magnitud de las emisiones y su impacto en las comunidades. Corresponde a CFE transparentar las condiciones de operación de ambas centrales y a las autoridades ambientales verificar el cumplimiento de los límites establecidos, mientras los habitantes de Nava continúan denunciando la presencia de residuos en su entorno cotidiano.
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