
No destapa Jacobo la ‘alcantarilla de la corrupción’; sigue el colapso del SIMAS
Por: Kevin Liñán | Piedras Negras, Coah.- “Estamos viviendo, literalmente, en una letrina”, advertía Jacobo Rodríguez durante su campaña por la alcaldía de Piedras Negras. En aquellos mensajes responsabilizaba a la administración de entonces por las aguas negras, los focos de infección y la contaminación del río Escondido, mientras prometía “destapar la alcantarilla de la corrupción” y rescatar a SIMAS. A un año y ocho meses de asumir el gobierno municipal, aquel discurso vuelve a cobrar relevancia, pero ahora frente a una administración que continúa enfrentando desabasto, fugas, drenajes colapsados y descargas de aguas residuales.
La llamada “Nueva Historia” comenzó el 1 de enero de 2025, pero el manejo de SIMAS pronto se convirtió en uno de los principales conflictos políticos de la administración. La disputa entre Carlos Jacobo y Lorenzo Menera escaló durante meses entre intentos por modificar el Consejo, procedimientos legales, suspensiones y confrontaciones por el control del organismo. El conflicto llegó hasta los tribunales y al Cabildo, mientras la operación del sistema avanzaba paralelamente entre cuestionamientos administrativos y financieros. Ya en 2026, los problemas financieros provocados por el originario de Michoacan aunado a las constantes fallas operativas, lograron que el edil cumpliera su cometido para sacarlo al frente de la paramunicipal, mientras continúa pendiente la definición jurídica sobre su integración.
Pero el costo de la crisis dejó de ser únicamente político. Entre finales de julio y principios de agosto, una falla eléctrica en la infraestructura de captación dejó sin suministro o con baja presión a decenas de colonias durante varios días. El propio alcalde llegó a ofrecer distintos plazos para normalizar el servicio mientras miles de usuarios esperaban agua. A ello se han sumado fugas de gran magnitud, como la registrada en la línea de 20 pulgadas, cuya reparación se prolongó por más de 22 horas y afectó nuevamente a diversos sectores.
El drenaje tampoco ha dado tregua. En el sector Tecnológico, las aguas negras han brotado reiteradamente sobre Paseo de la Ciencia y Fidel Villarreal, alcanzando incluso el Libramiento Manuel Pérez Treviño pese a intervenciones previas. En la Ruta Fiscal, el problema obligó a instalar bombeo temporal para desalojar aguas residuales relacionadas con el colapso de la línea de la calle Industrial, mientras vecinos y comercios han tenido que convivir con escurrimientos y olores fétidos. A estos episodios se agregan reportes en otros sectores donde SIMAS ha tenido que evaluar colectores deteriorados y líneas que requieren sustituciones mayores.
El río Escondido representa quizá el contraste más evidente con aquel discurso electoral. Rodríguez González advertía entonces que las aguas negras terminaban contaminando este cauce y posteriormente el río Bravo. Ya como alcalde, su administración rehabilitó el sifón de la Presidentes y presentó la obra como una solución que había reducido drásticamente las descargas. Sin embargo, durante este mes la infraestructura volvió al centro de las denuncias luego de ser «vandalizada» y dañada, generando durante varios días una descarga de aguas residuales, olores fétidos y un foco de infección para familias del sector, mientras SIMAS informó posteriormente que se encontraba fabricando las piezas necesarias para repararla.
A las fallas operativas se suma una relación política que desde el inicio de la administración ha estado marcada por confrontaciones con integrantes del Cabildo, actores estatales y autoridades vinculadas al propio sistema. Ese escenario ha complicado la conducción de un organismo que requería, precisamente, coordinación administrativa, capacidad técnica y acuerdos para ejecutar proyectos de infraestructura. Incluso inversiones superiores a 40 millones de pesos vinculadas con NADBank han quedado sujetas a la definición e integración del Consejo de SIMAS.
En campaña, prometía que “cada arroyo que desazolvemos, cada canal que desahoguemos y cada tubería que instalemos serán las arterias limpias del corazón de nuestra ciudad”. También pidió el voto por “el rescate de SIMAS” y por la reconstrucción del drenaje y agua potable. El mensaje era contundente y colocaba la solución de estos problemas como una de las razones para cambiar de gobierno.
Hoy la frase de aquella campaña termina enfrentándose con la realidad de su propia administración. La “alcantarilla de la corrupción” que prometió destapar no ha producido hasta ahora el rescate que anunciaba, mientras los problemas que utilizó para cuestionar al gobierno anterior siguen apareciendo bajo su responsabilidad. Cambiaron los nombres, cambió el gobierno y transcurrieron casi 21 meses de aquella “Nueva Historia”, pero para las familias que siguen padeciendo falta de agua, fugas, drenajes colapsados y olores a aguas negras, el problema continúa saliendo por las mismas alcantarillas.
Con ese historial a cuestas y sin concretarse hasta ahora el rescate que prometió en campaña, Jacobo Rodríguez se encamina a un cierre de 2026 todavía más complicado. El freno del Cabildo al incremento de las tarifas de SIMAS dejó además bajo presión el presupuesto proyectado para 2027, mientras persisten el desgaste financiero, los conflictos políticos y las fallas en el servicio. El alcalde cerraría así su segundo año entre turbulencias y promesas incumplidas, con una factura política que no solo amenaza con alcanzarlo a él, sino también a Morena en Piedras Negras rumbo a los comicios de 2027.
Descubre más desde CoahuilaEnLínea
Suscríbete y recibe las últimas entradas en tu correo electrónico.



