
Invita Jacobo nuevamente a Menera a ‘ponerse a jalar’ y dejar la grilla
Redacción | Piedras Negras, Coahuila.– Durante la conferencia matutina de este martes, el alcalde Jacobo Rodríguez fue cuestionado por la prensa local sobre las reiteradas declaraciones del gerente del Sistema Municipal de Aguas y Saneamiento (SIMAS), Lorenzo Menera, quien ha señalado presuntos incumplimientos de promesas de campaña y ha responsabilizado al gobierno municipal por la falta de obras y acciones dentro del organismo operador.
La respuesta del alcalde, lejos de ofrecer claridad institucional, evidenció la profundidad del conflicto interno que persiste en SIMAS y, sobre todo, dejó ver la falta de control político y operativo del Ayuntamiento sobre un organismo que, aunque descentralizado, sigue siendo uno de los ejes más sensibles para la ciudadanía.
El edil optó por deslindarse de cualquier responsabilidad directa, argumentando que apenas transcurre el primer año de su administración y que cualquier evaluación debe realizarse al término de su mandato. Sin embargo, al mismo tiempo reconoció públicamente que fue un error haber integrado a Lorenzo Menera a su proyecto político, admitiendo que hoy enfrenta a un gerente que —según sus propias palabras— no se subordina a la figura del alcalde ni responde a una línea clara de gobierno.
El alcalde insistió en que el control operativo, administrativo y financiero de SIMAS recae completamente en su gerente, una afirmación que, aunque jurídicamente sustentada, contrasta con la expectativa ciudadana de que el presidente municipal sea el principal responsable del funcionamiento del gobierno en su conjunto. Esta postura ha generado confusión y molestia entre usuarios, quienes ven un sistema sin dirección clara y con constantes señalamientos cruzados.
En su discurso, Rodríguez González criticó que el gerente de SIMAS continúe culpando a administraciones pasadas, a exfuncionarios y a personal interno por los problemas actuales, mientras —según dijo— no se presentan proyectos concretos, cotizaciones ni propuestas técnicas para resolver temas prioritarios como la rehabilitación de tanques, ampliaciones de red o mejoras en la infraestructura hidráulica.
Llamó especialmente la atención que el propio alcalde aceptara que no tiene injerencia real en las decisiones de SIMAS, situación que calificó como inédita en la historia reciente de Piedras Negras. Esta admisión deja al descubierto un vacío de liderazgo que ha permitido que el conflicto se prolongue sin una solución de fondo, mientras el sistema continúa enfrentando señalamientos por ineficiencia, uso político de recursos y falta de resultados visibles.
El edil también expresó su preocupación ante la posibilidad de que SIMAS busque endeudarse mediante créditos, pese a reconocer que el organismo atraviesa una situación financiera delicada. Recordó que, en el pasado, el sistema fue rescatado y logró generar utilidades, pero posteriormente volvió a caer en números rojos por decisiones administrativas y el crecimiento de la nómina, lo que hoy limita su capacidad de inversión.
Más allá del intercambio de acusaciones, el mensaje central del alcalde fue un llamado reiterado a que el gerente “se ponga a trabajar” y deje de confrontarse públicamente, mientras el Ayuntamiento, dijo, analiza las vías legales para modificar la integración del Consejo de SIMAS y corregir lo que calificó como una etapa de desorden e intereses personales.
Lo cierto es que, a un año de iniciado el gobierno municipal, el conflicto en SIMAS sigue sin resolverse, las promesas de campaña continúan en el debate público y la ciudadanía observa un escenario donde nadie asume plenamente la responsabilidad. Entre deslindes, reclamos y declaraciones, el sistema de agua permanece como reflejo de una administración que aún no logra imponer orden ni ofrecer resultados contundentes en uno de los servicios más básicos para Piedras Negras.



