
‘Inevitable el cambio en SIMAS’: Jacobo admite crisis y buscará quitar a Menera
Redacción | Piedras Negras, Coah.- La crisis del agua en Piedras Negras escaló a un punto crítico y el propio alcalde Jacobo Rodríguez lo reconoció públicamente al asegurar que es “inevitable” un cambio en la dirección del sistema operador, en medio de cientos de reportes ciudadanos por agua turbia y de mala calidad en distintas colonias.
Durante una transmisión en vivo, el edil confirmó que mantiene coordinación con la subsecretaria de Gobierno en la región norte, Sonia Villarreal, en un intento por construir acuerdos políticos que permitan destrabar la situación. Sin embargo, más allá del discurso de coordinación, el problema sigue creciendo en las calles, donde familias aseguran que el agua no es apta ni para uso básico.
Colonias como Ramón Bravo, 100 Casas, Bravo y Central figuran entre las más afectadas, donde vecinos han tenido que recurrir a la compra de garrafones ante la desconfianza en el suministro. El señalamiento es directo: el sistema ya no tiene capacidad operativa suficiente, mientras la planta potabilizadora arrastra deficiencias que la convierten, según el propio alcalde, en una “bomba de tiempo”.
El edil no solo apuntó a fallas técnicas, sino a una crisis de liderazgo dentro del organismo, al señalar falta de dirección, control y administración. En ese contexto, dejó entrever que el actual gerente, Lorenzo Menera, tendría los días contados, insistiendo en la necesidad de colocar a un perfil profesional que encabece un cambio de fondo en el sistema.
A la par de la reconfiguración del Consejo de SIMAS, el alcalde dejó claro que el objetivo central es remover a Lorenzo Menera de la gerencia del organismo, una decisión que considera necesaria para destrabar la crisis operativa y política. El cambio, dijo, es parte de una ruta que deberá validarse en Cabildo, en medio de resistencias y bloqueos que han frenado acciones concretas.
El plan del alcalde pasa por reconfigurar el Consejo de SIMAS mediante la aprobación del Cabildo, un proceso que reconoce está atorado por intereses políticos y divisiones internas. Mientras se habla de “operación cicatriz” y reconstrucción de acuerdos, la realidad es que la ciudad enfrenta una emergencia cotidiana: hogares donde no se puede bañar a los niños, ni lavar utensilios, en una crisis que ya rebasó lo político y exige soluciones inmediatas.



