Piedras Negras

Extraen más agua, pero no pueden potabilizarla

Redacción.- Piedras Negras enfrenta un problema de capacidad en su infraestructura hidráulica: mientras el Sistema Municipal de Aguas y Saneamiento (SIMAS) busca incrementar la extracción de agua del Río Bravo, las plantas potabilizadoras requieren adecuaciones para procesar un mayor volumen. La situación exhibe los desafíos de planeación que enfrenta la administración del alcalde Jacobo Rodríguez, ante el crecimiento habitacional proyectado para el próximo año y una capacidad de abastecimiento que actualmente opera al límite de la demanda máxima.

Durante la conferencia matutina de este viernes, el responsable del organismo, Alexis González, reconoció que Piedras Negras registra una demanda máxima de mil 200 litros por segundo, prácticamente la misma capacidad disponible en el sistema. Ante este escenario, anunció que una empresa externa participará en la elaboración de un proyecto para determinar si resulta viable recuperar infraestructura de la Planta Potabilizadora Número Uno e incorporar otros 250 litros por segundo, o si será necesario recurrir a una tecnología distinta.

El planteamiento abre cuestionamientos sobre la anticipación con la que el Gobierno Municipal y los responsables del SIMAS han evaluado la disponibilidad de agua potable frente a los nuevos desarrollos habitacionales. Aunque el crecimiento de la ciudad contempla viviendas que podrían comenzar a ocuparse entre noviembre y diciembre del próximo año, apenas se iniciará el análisis técnico para determinar cómo ampliar la capacidad de tratamiento, sin que hasta el momento se haya precisado el costo del proyecto, la inversión que requeriría su ejecución ni la procedencia de los recursos.

González Beltrán explicó que recientemente fue instalada una bomba en el Cárcamo Número Uno, con la cual se alcanzó una capacidad de impulsión de 700 litros por segundo hacia la planta potabilizadora. Sin embargo, reconoció que las instalaciones únicamente pueden procesar 630 litros por segundo, por lo que será necesario realizar modificaciones hidráulicas y químicas antes de aprovechar los 70 litros adicionales. Es decir, la infraestructura ya permite enviar más agua de la que actualmente puede ser tratada.

La contradicción resulta particularmente relevante frente a los antecedentes de cuestionamientos sobre la calidad del agua distribuida en Piedras Negras. Meses atrás, en medio de las diferencias entre el alcalde y el entonces gerente del SIMAS, Lorenzo Menera, advirtió sobre el consumo directo del agua de la llave. Ahora, con una nueva conducción del organismo, el problema vuelve a concentrarse en las limitaciones de potabilización, aunque bajo el argumento de preparar al sistema para una mayor demanda.

La posibilidad de intervenir la Planta Potabilizadora Número Uno también plantea interrogantes sobre su viabilidad técnica y financiera, considerando que se trata de infraestructura antigua cuya recuperación todavía no ha sido determinada. Por ahora, el organismo no ha presentado una estimación económica que permita establecer si rehabilitar esas instalaciones resultaría más conveniente que incorporar nuevos sistemas de tratamiento, ni ha explicado cómo financiaría una inversión de esa magnitud.

Mientras el Gobierno Municipal continúa proyectando el crecimiento urbano, el SIMAS apenas comenzará los estudios para definir cómo responder a una demanda que amenaza con superar su capacidad actual. El reto no consiste únicamente en extraer más agua del Río Bravo, sino en garantizar que pueda ser tratada y distribuida bajo condiciones adecuadas de calidad, una responsabilidad que exige planeación, recursos y resultados, más allá de nuevos proyectos anunciados desde el escritorio.


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