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Conflicto entre Municipio y SIMAS perfilaría impacto político para Mayra Ruby

Por: Kevin Liñán | Piedras Negras, Coah.- En medio del conflicto que envuelve al SIMAS, la figura de Mayra Ruby Rangel comenzó a colarse en el debate público tras su presencia en la reciente marcha por el agua, un movimiento que, aunque se promovió como social, terminó marcado por el rechazo al actual gerente Lorenzo Menera. La participación de la perfilada candidata no pasó desapercibida y abrió cuestionamientos sobre su postura real frente a la crisis.

Durante la conferencia matutina de este miércoles, Jacobo Rodríguez fue cuestionado sobre el posible impacto político-electoral de este escenario, especialmente ante la alianza entre Morena y el Partido del Trabajo, donde parte de la base simpatiza con Menera Sierra. Sin embargo, el edil minimizó el tema y aseguró que no ve consecuencias electorales, insistiendo en que se trata de un asunto de operatividad del sistema y no de confrontación política.

A pesar de ello, la presencia de Mayra Ruby en la marcha deja un mal sabor de boca entre los militantes. En un contexto donde la ciudadanía exige claridad y posturas firmes, su aparición parece responder más a una lógica de oportunidad que a un posicionamiento definido. La movilización fue impulsada bajo la bandera del acceso al agua limpia, pero el descontento social terminó enfocándose directamente en la gestión de Lorenzo, lo que inevitablemente coloca a cualquier actor político en una posición que exige congruencia.

El problema es que, hasta ahora, esa congruencia no termina de mostrarse. Mientras el conflicto en SIMAS escala y las fallas en el servicio siguen siendo tema diario en colonias de Piedras Negras, la figura de la aspirante permanece en una zona cómoda, sin asumir una postura clara frente a la crisis. Participar en una marcha puede ser un gesto simbólico, pero en el escenario actual, resulta insuficiente frente a la magnitud del problema.

En este contexto, la narrativa de que no habrá impacto político parece adelantada. La crisis del agua no solo es técnica o administrativa, también es social y, por ende, política. Y en ese terreno, los posicionamientos ambiguos difícilmente pasan desapercibidos para una ciudadanía que, más allá de discursos, comienza a exigir definiciones concretas.

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