Estado

Violencia sin control opaca festejo en ejido Tío Pío; ni detenidos ni postura oficial

Redacción | Zaragoza, Coah.- Lo que debía ser una fiesta histórica en el ejido Tío Pío terminó exhibiendo, una vez más, el vacío de autoridad en la región de los Cinco Manantiales. El 90 aniversario del ejido quedó marcado por una riña campal que sembró miedo entre familias, mujeres y niños, en un evento que se salió de control desde el momento en que se permitió la realización de carreras de caballos con todo lo que eso implica.

Porque el problema no es la celebración, es lo que las autoridades toleran. Las carreras no llegan solas: vienen acompañadas de apuestas, consumo y conflictos que, sin vigilancia, terminan exactamente como ocurrió este fin de semana, en violencia abierta. Lo ocurrido no fue sorpresa, fue consecuencia directa de la permisividad.

Pero lo más delicado vino después. No hubo detenidos. Ninguna acción contundente. Ninguna postura clara. Mientras hubo lesionados y caos, la respuesta institucional fue el silencio. Y ese silencio ya comenzó a cobrar factura: familiares de los afectados están ofreciendo hasta 50 mil pesos en redes sociales para dar con los responsables, en un escenario donde la justicia empieza a buscarse por cuenta propia.

Eso es lo verdaderamente grave: cuando la autoridad se borra, el conflicto escala. Lo ocurrido en Tío Pío no se quedó en una riña, dejó abierta la puerta a posibles represalias, alimentadas por la impunidad que hoy prevalece.

Hoy la presión recae directamente sobre el alcalde Evelio Vara Rivera y los mandos policiacos de la región, que no solo llegaron tarde —si es que llegaron—, sino que hasta ahora no han explicado nada. Porque aquí no falló la fiesta, falló el gobierno que permitió que todo se saliera de control. Y cuando eso pasa, lo que sigue no es celebración… es advertencia.

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