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Sismos en 19 de septiembre son coincidencia: SSN

Ante la sorpresa de un nuevo terremoto cuya ocurrencia ha vuelto a coincidir en 19 de septiembre, especialistas insisten en que, por lo menos con lo que las investigaciones en la materia permiten saber, tan solo es eso: una coincidencia.

«No es más que una coincidencia, una desagradable coincidencia que esto ocurra el día del simulacro», enfatizó en conferencia virtual Víctor Hugo Espíndola Castro, investigador del Servicio Sismológico Nacional (SSN), a hora y media de que un sismo de magnitud 7.7 -según se ha ajustado- cimbrara de nuevo el territorio nacional en esta significativa fecha.

Aproximándose a una posible respuesta sobre lo que habría ocasionado el sismo en esta ocasión, Luis Quintanar Robles, investigador del Instituto de Geofísica de la UNAM, recordó que este tipo de fenómenos generalmente se disparan cuando hay «una liberación de esfuerzos producidos en una zona aledaña».

«Entonces, si consideramos que, por ejemplo, el 13 de septiembre hubo un sismo de magnitud 5 en la zona de Guerrero, frente a Petatlán, pues es posible que ese sismo haya liberado algunos esfuerzos que hayan dado por consecuencia que se haya facilitado el movimiento entre las placas tectónicas Oceánica y Norteamericana que haya disparado este sismo», explicó.

«Pero, en cuanto a la coincidencia del día, no tenemos ninguna opinión a ese respecto», subrayó el académico ante los constantes cuestionamientos en busca de una razón detrás de que un fenómeno como éste se haya repetido hoy, a cinco años del de 2017, que replicaba lo padecido en 1985.

Desde la sede del SSN, los investigadores compartieron que este sismo, registrado a las 13:05 horas con epicentro a 63 kilómetros al sur de Coalcoman, Michoacán, fue del tipo de subducción.

«Es decir, un sismo producto del hundimiento, de la subducción de la Placa Oceánica, o Placa de Cocos, bajo la Placa de Norteamérica, a 15 km de profundidad», detalló Quintanar Robles.

«Un sismo, que dadas sus características, es muy probable que produzca una gran cantidad de réplicas», prosiguió, refiriendo que para entonces, pasadas las 14:30 horas, ya se registraban 125 réplicas, la mayor de magnitud 5.3. «Es importante hacer notar que las pequeñas sacudidas continuarán en los próximos días, pero siempre con una tendencia a disminuir su magnitud».

El investigador del Instituto de Geofísica descartó categóricamente que exista una relación causa-efecto entre un sismo en una región del mundo como Taiwán, afectado este domingo por uno de magnitud 6.9, y uno en nuestro País, donde a lo largo de lo que va del año se han registrado 22 de magnitud mayor a 5.

«Todos esos sismos pueden, en un momento dado, disparar un sismo mayor mediante una liberación de energía que transfiera los esfuerzos a la zona del actual sismo», refrendó Quintanar Robles.

Se requieren mayores estudios científicos

En cuanto a que la probabilidad de que tres sismos de magnitud mayor a 7 sucedan tres veces la misma fecha en un país sea del 0.000751 por ciento, como circula en redes atribuyendo el cálculo al investigador José Luis Mateos, Espíndola Castro fue reservado para confirmar la cifra, pero coincidió en que el porcentaje es bajo.

«Es como sacarse la lotería tres veces seguidas, o una vez cada cuatro años», ilustró el investigador del SSN, quien aprovechó para descartar también que las lluvias u otros fenómenos meteorológicos influyan en lo que ocurre en la dinámica interna de la Tierra.

Finalmente, respecto a si la inquietante coincidencia de estos temblores en la misma fecha ameritaría mayores estudios científicos, Quintanar Robles reconoció que la pregunta está abierta.

«Yo creo que sí se puede estudiar cuál es el posible origen de lo que se llama un ‘cumpleaños’ de un sismo, que ocurran el mismo día del año. Pero en este momento no podemos decir nada de manera contundente al respecto.

«Por supuesto que se pueden abrir otras líneas de investigación. La ciencia es eso: un continuo buscar en los orígenes de los fenómenos, y éste es un fenómeno bastante interesante que merece ser estudiado, pero de una manera muy formal, muy metódica, y no desde el punto de vista como una especulación», continuó.

Como recomendación a la población, el investigador instó a tener consciencia de que México es un país sísmico, y por tanto hay que estar preparados para cuando ocurran tales fenómenos con menor o mayor fuerza. Y, derivado de ello mismo, mejorar las construcciones.

«Esta es una de las conclusiones, de las moralejas que se deben sacar de esto: que vivimos en una zona sísmica, que debemos estar conscientes de qué hacer, pero sobre todo que debemos construir bien el lugar donde habitamos», concluyó.

Y provoca tsunami ‘no muy intenso’ en el Pacífico

El sismo que sacudió el territorio nacional este lunes también agitó las aguas del Pacífico, donde las estaciones del Servicio Mareográfico Nacional, también gestionado por la UNAM, registraron un tsunami.

«Es lo que estamos viendo nosotros en nuestros datos. Un tsunami no muy intenso, pero que sí tiene amplitudes considerables en algunos lugares», informó el jefe de dicho Servicio, Octavio Gómez Ramos, quien se sumó a la conferencia desde el Sismológico Nacional.

Tal cual explicó, cuando ocurre un sismo cerca de la costa con cierta profundidad, es posible que este fenómeno levante una columna de agua que al restituirse por gravedad genere un tsunami, que no son olas u ondas únicas, sino todo un tren de ondas que ocurren una tras otra, y las de mayor amplitud no necesariamente son las primeras en registrarse.

«Hasta el último corte de información de las estaciones, donde hemos detectado la mayor amplitud máxima del tsunami generado por ese sismo es la estación de Manzanillo, con 124 centímetros, o sea 1 metro con 24 cm, aproximadamente a las 13:26, hora local», indicó Gómez Ramos.

A dicha medición le sigue la de la estación en Zihuatanejo, que registró una amplitud máxima de 82 centímetros a las 13:36; mientras que en la de Puerto Vallarta la amplitud máxima alcanzó los 42 centímetros a las 13:10.

Incluso en Acapulco, región con distancia considerable del epicentro del sismo, las estaciones de monitoreo del nivel del mar registraron una amplitud máxima de 27.9 centímetros.

«Estamos recibiendo los datos de manera continua, y no necesariamente las primeras ondas son las de mayor amplitud», insistió el jefe del Mareográfico.

«Tenemos que esperar un buen rato hasta que se calme el nivel del mar, y entonces sí podamos tener la amplitud máxima por costa. Pero hasta ahorita es muy claro que la estación y la región de Manzanillo es la que ha sido más afectada por este tsunami».

A decir suyo, habrá que esperar hasta 12 horas a partir de la hora en que ocurrió el sismo para poder observar si ya se disipó la mayor parte de energía del tsunami.

Sobre el riesgo derivado de esta situación, Gómez Ramos refirió las corrientes que se pueden generar en la costa.

«En este caso, la recomendación es que la gente no se acerque a la costa o a las playas, ni a bañarse ni a sus embarcaciones. Porque estas corrientes, aunque tal vez no son muy intensas, son suficientes para arrastrar a una persona mar adentro.

«Lo segundo sería esperar una pequeña inundación», agregó. «Pero hasta ahorita todavía no tenemos datos como para confirmar que se espere una inundación por este tsunami».

El especialista sugirió a la población mantenerse al tanto de los boletines que el Centro de Alerta de Tsunamis vaya dando a conocer, a través de la aplicación móvil Tsunami MX.

¿Por qué tiembla?

Luis Quintanar Robles, investigador del Instituto de Geofísica de la UNAM, explica que:

-Las placas tectónicas se están moviendo de manera continua, una con relación a la otra, permanentemente.

-Eso produce una fricción constante.

-Eventualmente, esa fricción puede llegar a romper la interfase entre las placas.

-Eso va a liberar la energía, que se traduce como un sismo.

Con información de Reforma

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