
Sin vactors, nómina de 12 millones y rumbo a Conagua, estos fueron los temas de la conferencia de Menera…
Por: Kevin Liñan | Piedras Negras, Coah.– La comparecencia del gerente de SIMAS, Lorenzo Menera Sierra, dejó más dudas que certezas sobre la situación real del sistema operador, al exhibir una dependencia sin capacidad operativa, con maquinaria obsoleta, sin recursos suficientes y en medio de una crisis que continúa agravándose.
Durante la conferencia realizada en las oficinas del organismo, el propio funcionario reconoció que SIMAS enfrenta serias limitaciones técnicas, al contar con apenas cuatro unidades operativas, todas en mal estado y distribuidas en distintos talleres, sin poder responder de manera eficiente a las demandas de la ciudadanía. La falta de equipo, refacciones y tecnología ha obligado incluso a improvisar soluciones, como la fabricación de piezas ante la inexistencia de repuestos para maquinaria con más de 30 años de antigüedad.
A esto se suma un problema financiero que refleja desorden interno. Aunque el sistema registra ingresos mensuales de entre 20 y 23 millones de pesos, más de la mitad se destina al pago de nómina, que asciende a alrededor de 12 millones. El resto se diluye en gastos como energía eléctrica, seguros y operación básica, dejando prácticamente sin margen para inversión en infraestructura o mantenimiento, lo que explica el deterioro constante del servicio.
Lejos de presentar soluciones concretas, el propio titular del organismo adelantó que buscará apoyo externo, ya sea mediante solicitudes a la Comisión Nacional del Agua o al Gobierno del Estado, evidenciando que el sistema no es autosuficiente pese a los recursos que genera. La posibilidad de rentar maquinaria ante la incapacidad de adquirirla confirma el nivel de rezago operativo en el que se encuentra.
En el plano legal, Menera defendió el corte de agua a instalaciones municipales, asegurando que se apega a la ley, mientras insistió en que ningún ciudadano ha promovido amparos, salvo el Ayuntamiento. Sin embargo, este discurso contrasta con la realidad de una ciudad que enfrenta constantes fallas en drenaje, fugas y colapsos, en un contexto donde la prioridad debería ser garantizar el servicio, no justificar su deterioro.
El panorama que deja esta exposición es claro, un organismo que recauda millones pero no logra traducirlos en resultados, atrapado entre una nómina inflada, equipos inservibles y decisiones improvisadas. La crisis de SIMAS ya no es solo administrativa, es estructural, y mientras no haya cambios de fondo, Piedras Negras seguirá pagando las consecuencias de un sistema que simplemente no está funcionando.



