Piedras Negras

SIMAS, rumbo a la Mañanera entre opacidad, desabasto y un distanciamiento que asfixia a la dependencia

A ocho meses de administración, el Sistema Municipal de Aguas y Saneamiento (SIMAS) de Piedras Negras llegará a la Mañanera con un escenario de crisis interna, marcado por el distanciamiento evidente entre el alcalde Jacobo Rodríguez y el gerente general, Lorenzo Menera. Una falta de comunicación que, lejos de corregirse, ha provocado el colapso operativo y financiero de la dependencia.

Para este miércoles, Menera y su reducido equipo se preparan para dar la cara en un ejercicio que promete más justificaciones que soluciones. Los temas sobre la mesa no son menores: altos consumos de agua sin explicación clara, drenajes colapsados, obras inconclusas y un desabasto crónico que golpea a sectores como CAP, San Ramón, Aeropuerto, Lomas del Valle y Loma Verde, además de la zona ejidal, donde los tanques y sistemas de abastecimiento siguen siendo un dolor de cabeza.

A esto se suman dos puntos especialmente delicados: los trabajos fallidos en el Colector Labasa —obra que, tras un error de cálculo, tuvo que rehacerse desde cero— y la polémica compra de caliche a una empresa con domicilio fiscal en Tepic, Nayarit. Un contrato que ha levantado serias sospechas y que, según trascendió, el propio gerente busca manejar con discreción para evitar que se presenten los montos reales durante la Mañanera.

En los pasillos del organismo, el clima es de inconformidad. Subgerentes y personal de confianza estarían siendo presionados para suavizar los datos y evitar exponer la magnitud del gasto y las fallas acumuladas. Mientras tanto, la ciudadanía sigue pagando las consecuencias: cortes constantes, baja presión y una dependencia que, más que servir a la gente, parece servir a la protección de intereses internos.

La realidad es que el distanciamiento entre alcalde y gerente no solo ha hundido a SIMAS, sino que se ha convertido en un lastre político para Jacobo Rodríguez. Con una dependencia convertida en foco rojo y sin resultados palpables, la administración municipal llega a la Mañanera con un problema que ya no puede ocultar: el agua, que debería ser símbolo de vida, hoy es reflejo de una gestión estancada, dividida y sin rumbo.

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