
Sheinbaum minimiza escenarios de tensión planteados por AMLO
Pero abre nuevo capítulo de polémica
Redacción | Ciudad de México.- La presidenta Claudia Sheinbaum intentó cerrar cualquier lectura de alarma al asegurar que México no atraviesa ninguno de los escenarios que su antecesor, Andrés Manuel López Obrador, planteó para retomar su vida pública: la defensa de la democracia, la defensa de la propia mandataria o un intento de golpe de Estado. Sin embargo, su postura no logró disipar las suspicacias que dejó la advertencia del ex presidente, quien reapareció públicamente con un mensaje cargado de simbolismos y un libro que, desde ya, promete agitar el debate nacional.
“Afortunadamente, no estamos en ninguna de las tres circunstancias”, afirmó Sheinbaum durante su conferencia matutina en Palacio Nacional. Pero la explicación de que “no cree que se presente” alguno de esos escenarios dejó más espacio para la interpretación que para la certeza, especialmente en un país donde el discurso presidencial históricamente ha tenido peso político y repercusiones inmediatas.
La mandataria aprovechó el momento para celebrar la reaparición de López Obrador en el video donde promociona su nuevo libro Grandeza. Lo describió “contento, sano y tranquilo”, enfatizando la relevancia del texto, el cual —según dijo— recoge la herencia cultural de México y el legado de las civilizaciones originarias. También adelantó que será un libro polémico, un adjetivo que ella misma pareció usar con naturalidad, como si la controversia fuera un elemento esperado y casi funcional en la narrativa del ex presidente.
Sin embargo, el énfasis excesivo en la figura de López Obrador, incluso en su retiro, puso nuevamente sobre la mesa una realidad que Sheinbaum no termina de despejar: la sombra política del ex mandatario continúa presente, orientando, comentando y generando mensajes que inevitablemente impactan en el gobierno actual.
La presidenta argumentó que el ex mandatario se encuentra en una etapa de “reflexión más que de acción”, aunque subrayó que “sigue luchando desde donde está”. Una frase ambigua que, lejos de cerrar el episodio, lo abre: ¿reflexión que deriva en qué?, ¿lucha orientada hacia dónde?, ¿y bajo qué circunstancias volvería a la escena política?
Sheinbaum intentó controlar la narrativa, pero no logró evitar que la atención volviera a centrarse en quien ya no ocupa el poder. Con un país atento y una oposición que aprovecha cada gesto, la relación simbiótica —y a veces incómoda— con López Obrador continúa marcando la dinámica pública. Y aunque la presidenta insiste en que México “no está en ningún escenario de riesgo”, lo cierto es que los mensajes cruzados alimentan la percepción de que, políticamente, aún quedan capítulos por escribirse.



