
¿Quién mueve realmente las piezas en SIMAS? El poder interno detrás de las decisiones de Menera
Redacción | Piedras Negras, Coah.- A poco más de un año del arribo de Lorenzo Menera a la gerencia de SIMAS, los resultados distan considerablemente del discurso que acompañó su llegada. La narrativa del “gerente del pueblo” y del cambio prometido se ha diluido entre enroques constantes, despidos, conflictos internos y una creciente tensión política, no solo con el Ayuntamiento, sino también con sectores empresariales y actores públicos.
Lejos de consolidarse como una administración sólida, el primer año de gestión ha estado marcado por una escalada de decisiones erráticas, muchas de ellas justificadas como ajustes naturales de inicio de gobierno, pero que hoy, por su frecuencia y profundidad, comienzan a evidenciar un problema estructural de control y conducción interna.
El factor invisible: una figura que no aparece, pero decide
Dentro de este entramado, hay un nombre que, aunque poco visible para la opinión pública, resuena con fuerza al interior del organismo: Elizabeth N, actual secretaria técnica de SIMAS. Para fuentes internas, su papel ha rebasado por mucho las funciones propias del cargo, convirtiéndose en una figura con influencia directa en la toma de decisiones estratégicas, desplazando áreas operativas y administrativas.
Lejos de limitarse a labores de seguimiento o coordinación de agenda, funciones naturales de la Secretaría Técnica, Elizabeth N ha asumido un rol de operadora interna, incidiendo en movimientos de personal, bloqueando procesos y orientando decisiones que hoy tienen al organismo en una situación de desgaste institucional.
Una trayectoria sin resultados, pero con permanencia
Elizabeth N no es ajena a SIMAS. Su paso por al menos dos administraciones previas, equivalentes a más de seis años dentro del organismo, deja más preguntas que logros visibles. Durante la gestión encabezada por el hoy fallecido Teodoro Rodríguez, bajo el estandarte de Morena, su desempeño se limitó al área de cortes y reconexiones, sin que se registraran cambios relevantes o mejoras sustantivas.
Posteriormente, con la llegada del tricolor de la mano de Memo Ruiz, logró conservar su espacio en el área comercial, específicamente en convenios, sin generar impactos positivos medibles. A pesar de ello, vuelve a posicionarse en la actual administración, ahora con mayor margen de maniobra y cercanía directa con el gerente.
Conflictos, desplazamientos y áreas debilitadas
Desde su incorporación al equipo de Lorenzo Menera, los conflictos internos se multiplicaron. Las fricciones con áreas clave como la administrativa, comercial y comisaría derivaron en represalias, cambios constantes de titulares y una inestabilidad operativa evidente. En menos de un año, el área administrativa ha tenido tres responsables distintos; comisaría también ha sufrido reacomodos que, lejos de fortalecer, han debilitado su función.
Fuentes allegadas coinciden en un punto: muchos de estos movimientos no responden a evaluaciones técnicas, sino a una lógica de alineación personal, donde quienes no coinciden con la secretaria técnica o con el propio gerente terminan fuera del tablero.
Factibilidades: control, opacidad y cuestionamientos
Uno de los temas más sensibles es el manejo de las factibilidades, un rubro clave para los ingresos del organismo. Aunque por naturaleza no debería ser un área bajo control directo de la Secretaría Técnica, Elizabeth N mantiene injerencia directa, generando retrasos, falta de respuestas y una creciente opacidad en los procesos.
La pregunta es inevitable: por qué un área estratégica de ingresos está sujeta a una figura cuya función no es operativa ni financiera. La respuesta, para muchos, está en el mismo patrón que se repite: concentración de poder sin responsabilidad directa.
El conflicto no solo está afuera
Mientras el discurso oficial apunta al Ayuntamiento como el principal obstáculo, al interior de SIMAS crece la percepción de que el verdadero problema está dentro de casa. Las decisiones que han llevado a Lorenzo Menera a un conflicto abierto con el alcalde no parecen ser producto únicamente de presiones externas, sino del mal asesoramiento interno y de una estructura paralela de control.
Hoy, más que nunca, la pregunta no es si habrá más confrontaciones, sino quién seguirá marcando el rumbo. Porque mientras el gerente enfrenta el desgaste público, hay quienes toman decisiones desde las sombras, sin rendir cuentas y sin aparecer en el escenario político.
En este contexto, no sería prudente descartar ningún escenario. Si el desgaste del gerente continúa y una mala resolución —o incluso una salida anticipada— termina por concretarse, dentro de SIMAS ya hay perfiles que conocen el sistema, dominan los tiempos y han aprendido a mover las piezas sin exponerse públicamente. No hay que dudar que, llegado ese momento, Elizabeth N podría levantar la mano para asumir las riendas del organismo, no desde el ruido político, sino desde el control interno que ha venido construyendo silenciosamente. Porque en SIMAS, hoy, el poder no siempre lo tiene quien da la cara, sino quien decide sin aparecer.



