
El llamado “Plan de Tandeo de Agua” presentado por el Sistema Municipal de Aguas y Saneamiento (SIMAS) en la conferencia matutina de la llamada “Nueva Historia” confirma que la crisis en el suministro del vital líquido no solo se mantiene, sino que se institucionaliza, afectando a más de 5 mil habitantes en distintos sectores de Piedras Negras.
Lejos de plantear soluciones definitivas, la administración del alcalde Jacobo Rodríguez ha optado por imponer horarios y días específicos para que los ciudadanos puedan acceder al agua: lunes, miércoles, viernes y domingo, en colonias como Loma Verde 1 y 2, Lomas del Valle, La Rioja, Parque Amistad, 47 Zona Militar y la Universidad Politécnica. Quienes viven en CAP, San Ramón, Sector Aeropuerto y parte de San Joaquín tendrán que esperar el reparto de pipas después de las 4 de la tarde, un método improvisado que se presenta como logística, pero que en realidad es un retroceso en la calidad del servicio.
El ingeniero Carlos Esquivel, subgerente operativo de SIMAS, explicó con lujo de tecnicismos el “recorrido” del agua, pero sin ofrecer un calendario real de solución al problema que mantiene inhabilitado el tanque de la colonia Doctores. Detrás de esta explicación, lo que queda claro es que el municipio carece de control sobre su infraestructura y depende de movimientos de válvulas y tandeos para repartir un recurso que, aun en su escasez, se seguirá cobrando como si el servicio fuera normal.
En administraciones pasadas, las interrupciones de agua podían durar un día; ahora, bajo el gobierno de Rodríguez, el desabasto se proyecta para semanas, evidenciando la falta de inversión, previsión y gestión. Mientras tanto, los ciudadanos no solo enfrentan la molestia y el desgaste de almacenar agua a contrarreloj, sino que además son obligados a pagar por un servicio restringido que no cumple con lo que la ley y el sentido común dictan.
La crisis hídrica en Piedras Negras se ha convertido en una muestra más de la incapacidad de la actual administración para atender de manera efectiva los problemas básicos de la ciudad, delegando responsabilidades y dejando a la ciudadanía a merced de un calendario y de pipas que, en el mejor de los casos, llegarán a tiempo.



