
Kevin Liñán | Nava, Coah.– El municipio de Nava atraviesa una delicada situación financiera mientras su alcalde, Iván Ochoa Rodríguez, continúa generando controversia por su manejo del erario y sus constantes decisiones fuera de toda lógica administrativa. A pesar de que el Ayuntamiento enfrenta una evidente falta de liquidez, el edil ha solicitado adelantos de participaciones correspondientes al ejercicio 2026, al mismo tiempo que se le atribuyen gastos personales en la compra de ganado en Nuevo León y la adquisición de una nueva camioneta de uso exclusivo.
El contraste entre la austeridad que exige a sus dependencias y los lujos que mantiene en su vida privada ha generado críticas crecientes dentro y fuera del propio cabildo. De acuerdo con información obtenida por distintas fuentes locales, Ochoa Rodríguez continúa invirtiendo recursos y tiempo en su rancho “El Talco”, una propiedad que ha sido señalada por haberse beneficiado indirectamente de las gestiones municipales, mientras el ayuntamiento mantiene deudas con proveedores y empleados eventuales.
La administración municipal ha sido incapaz de ejecutar obras públicas significativas en los últimos meses y varios programas sociales han quedado paralizados por falta de fondos. Sin embargo, el alcalde insiste en solicitar adelantos de presupuesto que comprometen las finanzas del próximo año, en una maniobra que busca cubrir el déficit generado por gastos sin justificación técnica ni planeación.
A la par, la seguridad pública en Nava se encuentra en uno de sus peores momentos. Mientras diversas dependencias estatales y federales han ejecutado cateos y operativos en el municipio por distintos motivos, la policía local permanece ausente, sin participación ni coordinación efectiva. La falta de presencia municipal en materia de seguridad ha sido interpretada como un síntoma del desinterés y la falta de control del alcalde sobre su administración.
Iván Ochoa Rodríguez ha sido señalado en reiteradas ocasiones por su estilo de gobierno improvisado, su falta de transparencia en el uso de recursos y su tendencia a favorecer gastos personales sobre las prioridades del municipio. Las constantes exhibiciones de poder, los viajes fuera de agenda oficial y las compras suntuosas han terminado por erosionar su credibilidad ante los ciudadanos.
Hoy, mientras Nava enfrenta un rezago financiero y operativo, su alcalde parece más concentrado en proteger sus intereses particulares que en resolver los problemas que afectan a la población. La falta de obra pública, el deterioro de los servicios y el desorden administrativo confirman que la gestión de Iván Ochoa se ha convertido en una de las más cuestionadas en la región norte de Coahuila.



