Piedras Negras

Modernización forzada genera inquietud en el transporte

Redacción | Piedras Negras, Coahuila.— En medio de un reacomodo internacional en materia comercial y automotriz, el mercado mexicano enfrenta un escenario de incertidumbre que comienza a reflejarse a nivel local, particularmente en decisiones que podrían impactar directamente al transporte público y a cientos de familias que dependen de él.

Durante los últimos meses, México ha endurecido su postura frente a la importación de vehículos provenientes de países con los que no mantiene tratados comerciales, principalmente China, mediante aranceles que pueden alcanzar hasta el 50 por ciento. La narrativa oficial apunta a la protección de la industria nacional y al alineamiento con la política comercial de Estados Unidos, aunque en la práctica los efectos han sido disparejos y todavía inciertos.

Si bien las marcas chinas han logrado posicionarse con fuerza en el segmento de autos eléctricos e híbridos, especialistas del sector advierten que el verdadero reto no está en la venta inicial, sino en la permanencia de las agencias, la disponibilidad de refacciones y la capacidad de ofrecer servicio técnico confiable a mediano plazo. No es un tema menor debido a que marcas con décadas de presencia en México han enfrentado ajustes, caídas en ventas y complicaciones logísticas en el arranque de este año.

Este contexto cobra especial relevancia en Piedras Negras, donde en las próximas semanas se prevé la discusión en Cabildo de un proyecto para emitir hasta 100 nuevas concesiones de taxi, con la recomendación de que las unidades sean autos eléctricos de origen chino. La medida, presentada como una modernización del transporte, ha comenzado a generar inquietud entre trabajadores del volante y actores del sector.

Expertos en la materia señalan que el problema no es la transición tecnológica, sino la falta de certezas. Advierten que una eventual escasez de refacciones o la ausencia de talleres especializados podría dejar unidades fuera de operación, afectando directamente su ingreso y el servicio a la ciudadanía. La preocupación aumenta cuando se considera que muchas de estas marcas aún no cuentan con redes sólidas de atención postventa en la región.

La paradoja es evidente. Mientras desde el ámbito federal se envían señales para desincentivar la importación de autos chinos mediante aranceles, a nivel local se impulsa su adopción como condición para nuevas concesiones. Para algunos operadores, esta combinación de decisiones refleja una apuesta arriesgada, cuyos costos podrían recaer más en los concesionarios que en quienes toman las decisiones.

En un escenario donde el respaldo técnico, el valor de reventa y la continuidad del servicio no están plenamente garantizados, la prudencia parece ser el principal llamado. Más allá del discurso de modernización, la pregunta que comienza a surgir en Piedras Negras es si estas decisiones están pensadas para el largo plazo o si, una vez más, el riesgo quedará del lado de quienes trabajan en la calle todos los días.

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