
La disputa entre el alcalde de Piedras Negras, Jacobo Rodríguez, y el gerente general de SIMAS, Lorenzo Menera Sierra, volvió a escalar este jueves, evidenciando un conflicto que arrastra meses y que amenaza con mayor desgaste institucional en perjuicio de la ciudadanía.
En conferencia posterior a la Sesión de Consejo, Menera aseguró que no existe autoridad ni ley que permita destituirlo como gerente ni disolver el Consejo de SIMAS, como se ha especulado. Mostró documentos que, según él, respaldan su nombramiento para el periodo 2025-2027 y la permanencia legal de los consejeros.
“Por encima de la ley nadie. No hay documento que diga que el alcalde o los regidores puedan quitarnos”, declaró, en alusión directa a Rodríguez, a quien acusó de gobernar con “ocurrencias”.
Menera Sierra también hizo un llamado a la dirigencia estatal y nacional de Morena para que se respeten los acuerdos políticos pactados con el edil. Acompañado de consejeros, advirtió que no se trata de un capricho personal, sino de defender principios y la legalidad en el manejo de la paramunicipal.
En un tono desafiante, convocó a una manifestación pacífica durante la próxima sesión de Consejo, como muestra de resistencia ante lo que considera un intento de atropello político. “No vamos a permitir ser un gobierno títere, aquí se vienen a cumplir los acuerdos”, expresó.
La pugna entre Menera y Rodríguez no es nueva: ambos han protagonizado choques abiertos que han contaminado el funcionamiento del organismo operador de agua. Hoy, el enfrentamiento se intensifica y coloca a la población en medio de una confrontación que parece más una lucha de poder que una agenda por mejorar los servicios públicos.
Con el llamado a las calles y la advertencia de no dejar el cargo, Menera se atrinchera en SIMAS, mientras se espera que en los próximos días se defina si el Consejo se fractura o si el alcalde logra imponer su estrategia. Entretanto, el organismo que abastece a miles de usuarios sigue en riesgo de convertirse en rehén de una batalla política que podría costar caro a la ciudad.



