Piedras Negras
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La guerra por el agua rompe al Ayuntamiento de Piedras Negras

Redacción | Piedras Negras, Coah.– La crisis en el Ayuntamiento se agudiza con el conflicto entre el alcalde Jacobo Rodríguez y el gerente del Sistema Municipal de Aguas y Saneamiento, Lorenzo Menera. Lo que comenzó como una disputa administrativa por el control del organismo terminó convirtiéndose en una pugna abierta por el poder, donde las decisiones se diluyen entre amparos, desencuentros personales y la ausencia de liderazgo.

Será este jueves que el Juzgado Tercero de Distrito resolverá si mantiene o no la suspensión del amparo promovido por los consejeros de SIMAS, que ha impedido al Cabildo ejecutar su decisión de removerlos. Mientras tanto, el Ayuntamiento opera bajo una extraña dualidad. El secretario del Ayuntamiento, Daniel Aguilar Muñoz, asegura que hay comunicación institucional con el gerente, aunque reconoce que la relación personal entre Menera y el alcalde está completamente fracturada.

La realidad es que la administración municipal se encuentra partida en dos. Por un lado, un alcalde debilitado que intenta sostener su autoridad mediante negociaciones con empresarios y regidores. Por el otro, un gerente que ha convertido cada fallo judicial en una victoria política, imponiendo condiciones y exhibiendo la falta de control del municipio sobre la paramunicipal más importante de la ciudad.

Daniel Aguilar se ha convertido en el rostro incómodo de una administración que ya no gobierna en conjunto. Sus declaraciones buscan transmitir serenidad, pero lo cierto es que dentro del Ayuntamiento reina la incertidumbre. Cada decisión sobre SIMAS pasa por filtros políticos, acuerdos improvisados y estrategias que cambian de un día a otro.

La situación ha llegado al punto en que parece existir un doble mando. Lorenzo Menera actúa con la seguridad que le dan los amparos y los vacíos legales, mientras Jacobo Rodríguez intenta mantener las apariencias de estabilidad ante una ciudadanía que ya percibe el desgaste. Los empresarios locales, representados por organismos como Index, Canaco y Canacintra, presionan por recuperar espacios dentro del consejo de SIMAS, mientras el gobierno municipal pierde capacidad de respuesta.

En los hechos, Piedras Negras vive una división interna donde el poder ya no se ejerce desde la Presidencia Municipal, sino desde la confrontación. Lo que hoy enfrenta el Ayuntamiento no es un conflicto jurídico, sino una lucha política que ha dejado sin rumbo a la administración.

Si el fallo judicial de este jueves vuelve a favorecer a Menera, el mensaje será claro: el Ayuntamiento perdió la batalla por el control institucional y la autoridad municipal seguirá subordinada a un gerente que ha sabido aprovechar los errores y las debilidades del propio alcalde.

El escenario actual deja una conclusión inevitable. En Piedras Negras ya no se gobierna bajo una sola voz. La administración se desmorona entre intereses, egos y divisiones que amenazan con marcar el final anticipado de un gobierno que prometió orden, pero terminó atrapado en su propia confrontación.

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