Texas

Evalúa Texas declarar en ‘invasión’ frontera con México

Desde una camioneta camuflada a las orillas del Río Grande (Bravo), un soldado de la Guardia Nacional de Texas en la primera línea de la campaña del Gobernador Greg Abbott para vigilar la frontera sur de Estados Unidos observaba a un hombre con una muleta que cruzaba el río desde México.

«¡Señor! ¿Está ahí?», gritó el soldado cuando el hombre desapareció en un matorral. Nadie respondió.

Río abajo, otros cuatro soldados esperaban mientras un equipo de la Patrulla Fronteriza detenía a decenas de inmigrantes recién llegados en un huerto de nueces. Un agente con un contador registró a 135 personas, en su mayoría hombres pero también familias de Cuba, Perú y Venezuela que buscaban asilo en Estados Unidos.

«Así es esto, todos los días», dijo Hal Bowles, un agente del condado de Maverick que fue contratado con nuevos fondos estatales para trabajar en la seguridad fronteriza. «El Gobernador lo está intentando», dijo, pero aun así, «todo el mundo está entrando».

Durante el último año, Abbott ha transformado el incesante flujo de migrantes que llega a través de la frontera en un mensaje político, asumiendo el papel de defender al país de la migración no autorizada mientras se postula para un tercer mandato en noviembre. Su postura agresiva ha hecho poco para detener la marea y también lo expuso a feroces críticas de que está usando su autoridad para entrometerse en un área que pertenece al Gobierno federal.

No obstante, sus campañas para reforzar la frontera de más de 3 mil kilómetros han ayudado al republicano a resistir los embates de la derecha y convirtieron al Gobernador en un invitado asiduo de Fox News.

Ahora, Abbott está sopesando invocar poderes de guerra para conseguir una autoridad estatal mucho más amplia en la frontera. Podría hacerlo al declarar oficialmente una «invasión» para cumplir con una cláusula de la Constitución que dice que los estados no pueden participar en una guerra excepto cuando «realmente están invadidos», argumentan los defensores de la medida.

Los principales abogados de Abbott y del fiscal general de Texas, Ken Paxton, se reunieron este mes para debatir el movimiento, que pondría al estado en un choque frontal con el Gobierno federal al permitir que la Policía estatal arreste y deporte a inmigrantes.

Según dos personas familiarizadas con las discusiones, Abbott está abierto a ese enfoque, pero ha expresado su preocupación por las consecuencias que podría traerle.

«Si usamos esta estrategia, podría exponer a la Policía en el estado de Texas a ser procesada», dijo Abbott durante una conferencia de prensa reciente. Pero, agregó: «¿Es algo que estamos evaluando? Sí».

Abbott ya ha movilizado a miles de tropas de la Guardia Nacional vigilar los puestos fronterizos y, en su momento, ordenó inspecciones de seguridad de los camiones que vienen de México, lo que interrumpió por varios días el comercio internacional.

Además, ordenó y supervisó la construcción de 30 kilómetros de nuevo muro fronterizo, reutilizó ciertas prisiones estatales para retener a los inmigrantes acusados de allanamiento de morada, invirtió en las ciudades fronterizas para incrementar la seguridad policial y pagó autobuses para llevar a inmigrantes dispuestos desde Texas a Washington, D.C.

La Administración Biden ha desdeñado las acciones de Abbott en la frontera, calificándolas incluso de «trucos políticos», pero no ha tomado medidas para intervenir. Cualquier intento de Texas de intentar aplicar las leyes federales de inmigración seguramente terminaría en los tribunales.

Aunque Abbott ha destinado más de 3 mil millones a la seguridad fronteriza, no ha conseguido mucho más allá de las incautaciones de drogas y arrestos masivos. Las acciones estatales superpuestas no han frenado la avalancha de llegadas de migrantes.

En marzo, la Patrulla Fronteriza registró casi 129 mil cruces de migrantes en Texas, unos 11 mil más que durante el mismo mes del año pasado, cuando Abbott lanzó su campaña conocida como «Operación Lone Star».

El mayor aumento en cruces ocurrió en un área de la frontera que incluye Eagle Pass, una ciudad de 28 mil habitantes, descolorida por el sol, con muchos gatos y perros callejeros y con pocos recursos de sobra.

Los costos se han ido acumulando. Solamente mantener el despliegue de la Guardia Nacional durante el verano requerirá otros 531 millones de dólares, dijeron funcionarios estatales este mes. Un soldado de 22 años asignado a la misión se ahogó la semana pasada mientras intentaba rescatar a dos migrantes en aguas rápidas.

Y ahora los funcionarios de Texas se preparan para una afluencia aún mayor de inmigrantes, que se espera que lleguen cuando la Administración de Biden ponga fin al Título 42, una política de la era de la pandemia que permite expulsar de inmediato a los migrantes que crucen la frontera.

Frente a Eagle Pass en la ciudad mexicana de Piedras Negras, un gran número de migrantes esperan el fin de esa política. Muchos otros no están esperando.

Abbott ha estado bajo la presión de los conservadores y ex funcionarios de la Administración Trump para que tome medidas aún más draconianas a lo largo de la frontera. Algunos ven sus esfuerzos hasta ahora como bien intencionados pero insuficientes.

«Lone Star no ha movido la aguja ni un ápice por la simple razón de que no están devolviendo a la gente a México», dijo Ken Cuccinelli, un alto funcionario del Departamento de Seguridad Nacional en la Administración Trump y un defensor abierto de declarar formalmente una invasión.

Con información de Reforma

Publicaciones relacionadas

Botón volver arriba
A %d blogueros les gusta esto: