
Redacción | Piedras Negras, Coah.- La salida del ingeniero Carlos Esquivel, subgerente operativo de Agua en el Sistema Municipal de Aguas y Saneamiento (SIMAS) de Piedras Negras, no tomó por sorpresa a quienes han seguido de cerca los movimientos internos del organismo. Durante semanas, distintos medios anticipaban la decisión que este día se concretó bajo la indicación de Lorenzo Menera.
Carlos Esquivel no era un funcionario menor. Con 28 años de trayectoria dentro del SIMAS, ocupó diversos cargos en áreas operativas y era considerado uno de los últimos perfiles con experiencia técnica amplia y conocimiento profundo del funcionamiento interno del organismo. Su destitución representa algo más que un simple relevo administrativo: evidencia una reconfiguración forzada en un sistema que hoy enfrenta un escenario de colapso operativo.
La ciudad de Piedras Negras arrastra desde hace meses una crisis visible en materia de agua y drenaje: fugas constantes, drenajes colapsados, reportes ciudadanos sin atención o con respuestas tardías y una percepción generalizada de abandono en colonias completas. En ese contexto, la decisión de prescindir de uno de los perfiles con mayor experiencia técnica levanta cuestionamientos inevitables.
De manera extraoficial se ha intentado vincular la salida de Esquivel con presuntos temas relacionados con una constructora local o con señalamientos indirectos hacia el asesor José Luis Salinas. Sin embargo, hasta el momento no existe información comprobada ni elementos públicos que respalden esas versiones. No hay auditorías presentadas, ni resoluciones formales que justifiquen un mal manejo o alguna irregularidad atribuible al ahora exsubgerente.
Lo que sí resulta evidente es el patrón de decisiones que se ha venido repitiendo bajo la gestión de Lorenzo Menera: movimientos constantes de personal, despidos de perfiles técnicos y una narrativa interna que apunta a que quienes no se “alinean” o no responden a su estilo de conducción terminan fuera del tablero. Cada salida reduce el margen de maniobra y deja al organismo con menos experiencia operativa en momentos críticos.
Tras este movimiento, Andrés Macías queda como el único responsable en la subgerencia operativa de Drenaje. No obstante, en los últimos meses no se ha observado un avance significativo en la atención a la red de drenaje sanitario, uno de los principales reclamos ciudadanos. Esto coloca bajo escrutinio quién asumirá realmente la operatividad general del SIMAS y con qué capacidad técnica y de respuesta.
Mientras las decisiones se toman en los niveles directivos, la ciudadanía queda en medio de una crisis que no distingue entre cambios administrativos y consecuencias reales: calles abiertas, aguas negras, fugas persistentes y un servicio que no mejora. La falta de consensos, de análisis técnico y de una estrategia clara termina por traducirse en afectaciones directas para miles de usuarios.
Hoy, el tablero del SIMAS muestra menos piezas y más incertidumbre. La pregunta queda abierta: ¿las decisiones de Lorenzo Menera resolverán el colapso del sistema o solo profundizarán una crisis que ya se vive en las calles de Piedras Negras?



