
Redacción | Saltillo, Coahuila.- La falta de rumbo y los conflictos internos dentro del Ayuntamiento de Piedras Negras ya comenzaron a cobrar factura, y no en el discurso político, sino en el terreno donde más duele: la inversión. El secretario de Economía del estado, Luis Olivares Martínez, confirmó lo que en la práctica ya se percibía: empresas interesadas en instalarse en el municipio optaron por retirarse ante un escenario de incertidumbre provocado por la propia autoridad local.
Durante entrevista, el funcionario estatal dejó en claro que Coahuila mantiene una política abierta y activa para atraer capital a todas sus regiones; sin embargo, el caso de Piedras Negras se ha convertido en un ejemplo de cómo el desorden interno puede dinamitar oportunidades. No se trata de falta de interés empresarial, sino de un entorno que simplemente no genera confianza.
Olivares fue puntual al señalar que al menos dos o tres inversiones potenciales se cayeron en 2025, no por condiciones externas, sino por conflictos internos dentro del municipio. Empresas que ya tenían avances concretos, incluso con infraestructura lista para operar, toparon con trabas básicas como la negativa de factibilidades de agua, una situación que refleja no solo descoordinación, sino incapacidad operativa.
El caso es aún más grave cuando se habla de una empresa que ya contaba con nave rentada y lista para iniciar operaciones, pero que terminó retirándose ante la imposibilidad de obtener permisos esenciales. A esto se suma otro intento fallido de inversión vinculada al sector comercial, que también encontró puertas cerradas en un municipio que, en teoría, debería estar compitiendo por atraer este tipo de proyectos.
El mensaje es claro y preocupante: mientras en otras regiones del estado las autoridades funcionan como facilitadores, en Piedras Negras se han convertido en un obstáculo. La confrontación política, la falta de acuerdos y la evidente fractura institucional no solo afectan la gobernabilidad, sino que envían señales negativas directas a quienes buscan invertir.
Más allá de discursos y señalamientos, la realidad es que el municipio está perdiendo terreno frente a otras ciudades de Coahuila que sí ofrecen certeza, coordinación y apertura. Hoy, Piedras Negras no está siendo desplazado por falta de potencial, sino por decisiones internas que reflejan un gobierno rebasado por sus propios conflictos.
La consecuencia es contundente: mientras otras regiones avanzan y captan inversión, Piedras Negras se estanca, atrapado en pleitos políticos que, lejos de resolverse, siguen costándole oportunidades reales de desarrollo.



