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Critican madres de víctimas ‘valla de la vergüenza’

Además de ser madres y familiares de víctimas de feminicidios, Lorena Gutiérrez, Irinea Buendía y Soledad Jarquín tienen un dolor en común: su reclamo de justicia pareciera ser minimizado por la «valla de la vergüenza» instalada por el Gobierno federal para resguardar inmuebles.

Las tres coinciden en que con esa valla que rodea Palacio Nacional, la Catedral Metropolitana y el Palacio de Bellas, el Gobierno federal desaíra su reclamo de justicia.

Lorena Gutiérrez, madre de Fátima Varinia, considera que el muro es una muestra de omisión e indolencia del Gobierno federal hacia las «víctimas colaterales del feminicidio» y pareciera que pretende cerrar los ojos a la demanda de justicia.

«Es una vileza lo que están haciendo y demostrando ante el mundo con esa valla, es la valla de la vergüenza, de la simulación, de la indolencia, la corrupción, la ineptitud, la impunidad en contra de las familias, de las víctimas de feminicidio», sostiene.

El 15 de febrero de 2015, Fátima Varinia Quintana, quien tenía 12 años, fue asesinada por tres jóvenes, quienes la violaron, torturaron, le infringieron 90 puñaladas para someterla y, para asesinarla, le arrojaron tres piedras en la cabeza.

El mismo día del feminicidio, los tres presuntos responsables fueron localizados por habitantes de su pueblo, quienes estuvieron a punto de lincharlos, pero la madre de Fátima lo impidió y los entregó a la Policía.

Actualmente, dos de ellos están libres por falta de un análisis meticuloso al cadáver de la pequeña.

Hoy el nombre de Fátima es uno de los miles que están escritos en las vallas colocadas para resguardar Palacio Nacional de las protestas que se llevarán a cabo mañana con motivo del Día Internacional de la Mujer.

«En el caso de nosotros ya son seis años de Fátima sin justicia, me queda claro que no tienen el más sentido común de querernos ayudar, ni que nosotras lleguemos a alcanzar la verdad y la justicia», lamenta.

Otro nombre escrito en las vallas es el de Mariana Lima, una abogada de 29 años de edad que fue asesinada por su esposo Julio César Hernández Ballinas, un policía judicial con un historial de golpes y amenazas a su esposa, quien en su momento dijo que la muerte de ésta había sido un suicidio.

Irinea Buendía, su madre, recuerda que se encontraba acompañando un campamento de madres víctimas provenientes del estado de Chiapas cuando vieron arribar al Zócalo capitalino los camiones con vallas metálicas.

Quien tras más de 10 años de exigir justicia logró llevar el feminicidio de su hija a la Suprema Corte de Justicia de la Nación (SCJN) considera que con el muro, el Presidente les dice a las víctimas y a sus familiares que para él, no existen.

«Está poniendo una barra, un límite en donde nos indica que ni nos ve ni nos oye, ni nos escucha, para él prácticamente no existimos, porque él lo que dice es que las mujeres en este tiempo estamos mejor atendidas que en ningún otro tiempo, pero finalmente el discurso deja mucho que desear porque nada más es eso, discurso, y luego con sus frases de ‘ya chole’.

«Él siempre tiene otros datos y, bueno, pues ahora culmina con esa valla, en donde nos damos cuenta que no quiere posicionarse en contra de la violencia hacia las mujeres, no quiere atender para prevenir, sancionar y erradicar», reprocha.

Soledad Jarquín, madre de María del Sol y quien acudió a una conferencia mañanera para exponerle al Mandatario federal su caso, lamenta que la respuesta del Gobierno federal hacia una demanda legítima de las mujeres sea un muro.

«Qué lástima que Andrés Manuel López Obrador nos esté respondiendo de esta manera. Se equivoca, no nos va a oír, no nos va a escuchar imaginariamente, porque él ya nos escuchó, ya nos vio en algún momento.

«Lo que queremos es que nos resuelvan los casos, que los casos de nuestras hijas tengan justicia. Y esta no es la primera barrea que nos han puesto», critica.

Con información de Reforma

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