
Por: Kevin Liñán | Piedras Negras, Coah.- El conflicto político al interior del Sistema Municipal de Aguas y Saneamiento (SIMAS) de Piedras Negras alcanzó un nuevo nivel de descomposición institucional luego de que el alcalde Jacobo Rodríguez arremetiera públicamente contra el gerente del organismo, Lorenzo Menera, a quien acusó de victimismo, incapacidad administrativa y una pésima gestión financiera.
En una transmisión en vivo a través de redes sociales, el edil descargó una serie de señalamientos directos hacia el funcionario, acusándolo de no cumplir con su palabra, de llorar ante la crítica y de no presentar nunca un plan de trabajo sólido para enfrentar la crisis de agua que persiste en la ciudad. “Ya despierta, Lorenzo, ponte a jalar. No has hecho nada para rescatar financieramente al SIMAS y todos los meses se pierde dinero”, lanzó Rodríguez con un tono cada vez más enérgico.
La confrontación se originó luego de que Menera insinuara que desde el Municipio había un sabotaje hacia los trabajos de la Planta Potabilizadora 2, versión que el alcalde descalificó tajantemente. Rodríguez aseguró que su administración ha invertido más de 74 millones de pesos en obras de agua y drenaje durante ocho meses, cifra que contrasta —según sus palabras— con los 40 millones ejecutados en tres años de la administración pasada.
La disputa evidencia un quiebre político y administrativo que no se disimula: mientras el alcalde busca marcar distancia y dejar claro que Menera es un “compromiso político” sin credenciales profesionales para dirigir el SIMAS, el gerente acusa que el organismo opera con limitaciones y falta de respaldo. En el centro de esta batalla están los ciudadanos, que enfrentan la escasez en sectores como Aeropuerto, San Ramón, CAP y Praderas, donde las pipas se han vuelto la única respuesta a la falta del vital líquido.
Este enfrentamiento público no solo exhibe el fracaso de una relación política que nació viciada, sino que confirma la incapacidad del actual gobierno municipal para ofrecer soluciones de fondo. El municipio y el gerente se culpan mutuamente, se desgastan en un espectáculo mediático y convierten al agua en arma política.
Al final, los únicos que pagan las consecuencias de esta guerra de declaraciones son los habitantes de Piedras Negras, quienes siguen esperando un servicio básico que debería estar garantizado: abrir la llave y tener agua en sus hogares. La confrontación entre Jacobo Rodríguez y Lorenzo Menera desnuda un gobierno fallido que ha perdido el rumbo, mientras la ciudad permanece atrapada en la sequía institucional más grave de su historia reciente.



