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Compadrazgo entre gerente y regidor influye en nuevo movimiento en SIMAS

Ingresan hija de regidor y reavivan señalamientos por conflictos de interés

Redacción | Piedras Negras, Coah.– Un nuevo movimiento interno en el Sistema Municipal de Aguas y Saneamiento (SIMAS) generó cuestionamientos dentro y fuera del organismo, luego de que Karla Lorena Hernández López, hija del regidor Juan Carlos Hernández, fuera incorporada al área comercial, tras el relevo de la subgerente Perla García, quien fue reubicada.

El ajuste, realizado a escasas semanas del proceso electoral, ha sido interpretado por diversos actores como una decisión apresurada y poco sustentada en criterios técnicos, particularmente por tratarse de una de las áreas más sensibles del sistema, responsable de la recaudación, atención a usuarios y equilibrio financiero del organismo.

De acuerdo con información conocida al interior de SIMAS, la designación no solo habría contado con el aval del gerente Lorenzo Menera, sino también con la intervención de la Secretaría Técnica, lo que amplía la responsabilidad institucional en una decisión que hoy es observada con lupa por su posible impacto administrativo y político.

La llegada de la hija del regidor ha reavivado el debate sobre la congruencia entre el discurso público y la práctica interna de algunos representantes populares. Juan Carlos Hernández, quien se ha asumido como referente de los principios fundacionales de Morena y del llamado decálogo ético de la Cuarta Transformación, enfrenta ahora cuestionamientos por un posible conflicto de interés, al verse beneficiada directamente una persona de su núcleo familiar dentro de un organismo municipal.

Si bien hasta el momento no existe un pronunciamiento oficial que acredite una falta legal, especialistas y voces críticas han señalado que este tipo de movimientos, aun cuando se pretendan justificar administrativamente, abonan a la percepción de nepotismo y amiguismo, prácticas que el propio discurso oficial asegura combatir.

El caso también pone en el centro de la discusión la conducción del gerente de SIMAS, a quien se le señala por privilegiar equilibrios políticos y concesiones internas por encima de un análisis profundo de las consecuencias operativas, especialmente en un sistema que arrastra problemas financieros y de confianza ciudadana.

En este contexto, la decisión de relevar a la subgerencia comercial y colocar a un perfil sin trayectoria conocida en el sector hidráulico genera incertidumbre sobre el rumbo del área y el impacto que estos enroques puedan tener en el servicio y en la relación con los usuarios.

Mientras tanto, el silencio institucional y la falta de una explicación clara fortalecen la percepción de que SIMAS continúa siendo un espacio donde las decisiones se toman más por conveniencia política que por criterios de profesionalización y buen gobierno, en contradicción con los principios de austeridad, ética y responsabilidad que se enarbolan desde el discurso público.

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