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Ciudadanía enfrenta 30 horas sin agua por fallida y negligente acción del SIMAS

La indignación ciudadana alcanza niveles críticos mientras múltiples colonias de la ciudad permanecen sin agua potable por más de 30 horas. Familias de San Joaquín, CAP, Fraccionamiento La Rioja, San Ramón, Aeropuerto, Cumbres, Doña Pura, Lomas de la Villa y Loma Verde 1 y 2, reportan un desabasto inaceptable agravado por las intensas temperaturas registradas estos días.

El Sistema Municipal de Aguas y Saneamiento (SIMAS) fracasó nuevamente en su intervención desde la Planta 2, sin personal capacitado ni respuestas oportunas. Las pipas insuficientes ya no alcanzan para cubrir la emergencia, y la falta de efectividad es evidente.

En redes sociales, cientos de ciudadanos arremeten contra SIMAS y su gerente, Lorenzo Menera, cuestionando su ausencia y falta de soluciones. “¿30 horas sin agua y Menera ni se asoma?”, refieren mensajes que reflejan la furia acumulada por décadas de promesas incumplidas. Su inacción, a todas luces, demuestra que está sobrepasado por el cargo.

El alcalde Jacobo Rodríguez también queda señalado por omisión. Pese al calor extremo anunciado y la alerta ciudadana, su administración no ha ofrecido ninguna respuesta creíble ni plan de contingencia.

El contexto climático solo exacerba la crisis: con olas de calor extremo golpeando la región, dejar a familias sin el recurso más básico roza la negligencia criminal. SIMAS insiste en una comunicación tibia, mientras la población exige liderazgo y resultados, no excusas.

Por su parte, Menera prácticamente desapareció del radar mediático y público, coincidente con reportes que lo ubican de “vacaciones” justo en plena crisis. Una ausencia que habla más fuerte que cualquier comunicado oficial: el gerente de agua potable no está donde se le necesita.

Mientras tanto, las labores en la Planta 2 muestran que sin personal formado y supervisión adecuada, las intervenciones técnicas se estancan. La falta de mano de obra calificada y el nulo plan estratégico dejan claro que no basta con maquinaria y discurso: hacen falta decisión, capacidad y atención permanente.

La paciencia ciudadana se agota. Mientras los termómetros suben, no solo sube el descontento, sino también el riesgo sanitario. La indiferencia institucional de SIMAS y el gobierno municipal no solo resulta ineficiente, sino peligrosa.

La ciudadanía exige agua ya, responsabilidad inmediata y personal capacitado. De lo contrario, esta crisis es solo la punta del iceberg de lo que sucede cuando los encargados del agua brillan por su ausencia.

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