
Cierra Jacobo año desastroso en finanzas; rechazan cuenta pública por cuarta ocasión en el año
Redacción | Piedras Negras, Coah.- Por cuarta ocasión en el año, el Cabildo de Piedras Negras volvió a poner un alto a la administración municipal al rechazar la cuenta pública, una decisión que no solo refleja un voto político, sino una señal clara del desgaste institucional provocado por la falta de orden, claridad y documentación en el manejo de los recursos públicos.
La votación volvió a evidenciar un problema de fondo. El Ayuntamiento no ha sido capaz de entregar información completa, detallada y verificable que permita a los regidores cumplir con su función de fiscalización. No se trata de una negativa aislada ni de un capricho partidista, sino de la reiteración de un patrón en el que la administración insiste en pedir avales sin cumplir previamente con los requisitos mínimos de transparencia.
El rechazo de la cuenta pública correspondiente al mes de noviembre se dio en un contexto en el que, lejos de corregir observaciones pasadas, el gobierno municipal intentó avanzar como si los señalamientos no existieran. A esto se sumó la propuesta de ampliar de manera significativa el presupuesto de un programa social ya ejercido, sin presentar con claridad el destino del recurso adicional ni el impacto que tendría en las finanzas futuras del municipio.
Regidores coincidieron en que el problema no es el apoyo social ni los programas en sí, sino la forma en que se pretende administrar el dinero público. Primero se gasta, después se solicita la autorización y finalmente se intenta justificar con información incompleta. Este esquema, advirtieron, pone en riesgo la estabilidad financiera y abre la puerta a prácticas poco responsables.
El Cabildo, en este escenario, terminó haciendo el trabajo que le corresponde ante la ausencia de respuestas claras por parte del Ayuntamiento. La reiteración de rechazos a la cuenta pública no habla de un Cabildo confrontado, sino de una administración que no ha logrado, o no ha querido, corregir el rumbo.
Cerrar el año con cuatro cuentas públicas reprobadas deja un mensaje contundente. Sin documentos, sin desglose del gasto y sin planeación financiera, no hay margen para la confianza. La responsabilidad ahora recae en el Ayuntamiento, que deberá decidir si continúa acumulando rechazos o si finalmente asume que la transparencia no es una opción política, sino una obligación con la ciudadanía.



