
Por: Kevin Liñán | Piedras Negras, Coah.- Mientras un nuevo desarrollo inmobiliario avanza en el sector del bulevar República y Río Escondido, también lo hace una obra de descarga sanitaria cuya ejecución está en manos del propio fraccionador. El problema es que ni SIMAS pudo explicar con precisión el avance de los trabajos ni Obras Públicas estuvo presente para aclarar bajo qué condiciones se desarrolla una infraestructura que terminará conectada al sistema sanitario de la ciudad.
El tema salió a relucir durante la conferencia municipal al cuestionarse sobre la instalación de tubería entre el sector del parque industrial Mencorsa y el Río Escondido. Daniel Aguilar, secretario del Ayuntamiento, reconoció inicialmente que no tenía conocimiento de los trabajos y señaló que probablemente correspondían al nuevo fraccionamiento. Alexis González, gerente interino de SIMAS, confirmó después que se trata de una descarga sanitaria construida por el desarrollador, aunque admitió que el organismo no lleva directamente la logística, planeación ni programación de la obra. Ante las preguntas sobre la supervisión, terminó reconociendo: “Yo personalmente no he ido a verlo”.

La falta de claridad cobra mayor relevancia porque la infraestructura se encuentra precisamente en un corredor ligado al Río Escondido. El interino de SIMAS aseguró que no se pretende excavar por debajo del cauce, sino colocar dos tuberías paralelas de entre 16 y 18 pulgadas mediante un sistema tipo sifón; una funcionaría como línea principal y otra como bypass en caso de taponamiento. Sin embargo, al no existir una explicación pública integral de la supervisión realizada hasta ahora, queda pendiente conocer quién verifica en campo que la ejecución corresponda al proyecto autorizado, dónde se realizará exactamente la conexión final y qué controles impedirán una descarga de aguas residuales al río ante una falla. La preocupación no parte de un escenario ajeno a la ciudad: el propio Municipio reconoció en 2025 que aguas sanitarias habían contaminado el Río Escondido y terminado hacia el río Bravo, mientras SIMAS todavía reportaba en agosto de 2026 proyectos para atender descargas sanitarias que llegan a ese cauce.
Y queda otra interrogante: el agua de lluvia. El desarrollo se levanta en un sector colindante con el Río Escondido, donde actualmente el Municipio impulsa proyectos hidráulicos precisamente para reducir riesgos de inundación y mejorar la capacidad del cauce ante precipitaciones atípicas. Alexis sostuvo que una creciente no debería representar un problema para las nuevas tuberías, pero la expansión urbana obliga a explicar algo más que el funcionamiento del drenaje: qué estudios hidrológicos respaldan el nuevo fraccionamiento, cómo modificarán los nuevos terraplenes y superficies urbanizadas los escurrimientos y qué capacidad existe para recibirlos sin trasladar el problema a sectores vecinos. Si la ciudad reconoce que el Río Escondido requiere obras para enfrentar lluvias fuertes, autorizar nuevos desarrollos en su entorno sin una supervisión claramente explicada deja demasiadas preguntas abiertas.
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