
Cuatro Ciénegas enfrenta amenaza ambiental por la extracción desmedida de agua
En el corazón del desierto coahuilense, el humedal de Cuatro Ciénegas, una joya ecológica reconocida como Reserva de la Biósfera por la UNESCO, enfrenta una amenaza silenciosa pero devastadora ante la sobreexplotación de sus manantiales.
Este ecosistema único en el planeta se extiende a lo largo de 84 mil 347 hectáreas, albergando una riqueza biológica sin igual. Su principal distintivo es la presencia de estromatolitos, microorganismos ancestrales considerados fósiles vivientes que datan de hace aproximadamente 3 mil 800 millones de años. Estos organismos han sido clave para entender los orígenes de la vida en la Tierra.
El humedal es también hogar de más de 150 especies endémicas, es decir, especies que no se encuentran en ningún otro lugar del mundo. Entre ellas destacan más de 70 especies de flora, una gran diversidad de invertebrados acuáticos, y peces, anfibios y reptiles únicos. Además, se identifican cuatro especies de tortugas endémicas como la tortuga bisagra, la casquito, la tortuga de mapa y la de concha blanda.
Entre los peces que solo habitan en estas aguas se encuentran la mojarra de Cuatro Ciénegas, el cachorrito, la tenca, el pez molly y varias especies ciegas adaptadas a la oscuridad de las cuevas y pozas profundas. A ello se suman una variedad de insectos y plantas que también han evolucionado de forma exclusiva en este entorno.
Pese a su importancia biológica, este ecosistema se encuentra en peligro crítico. De acuerdo con estudios de científicos de la UNAM, al menos 16 especies de la región están actualmente en riesgo de extinción, principalmente por el impacto de la extracción desmedida de agua para actividades humanas.
El agua de Cuatro Ciénegas posee una composición mineral única, comparable a la existente hace 3 mil 500 millones de años, lo que convierte a este lugar en un laboratorio natural invaluable para la ciencia mundial. Sin embargo, si no se toman medidas urgentes para proteger sus manantiales, toda esta riqueza podría desaparecer en cuestión de décadas.
Organizaciones ambientales, académicos y comunidades locales han hecho un llamado a las autoridades para establecer regulaciones estrictas que frenen la explotación hídrica en la zona y prioricen su conservación como un patrimonio natural de la humanidad. La supervivencia de este oasis milenario está en juego.



