
Jacobo minimiza crisis en la municipal y normaliza vínculos con narcomenudeo
Piedras Negras atraviesa un momento de caos institucional y de seguridad que se refleja en la fragilidad de su estrategia contra la delincuencia. El propio alcalde, Jacobo Rodríguez, reconoció que desde principios de septiembre tenía conocimiento de la detención de una agente activa de la Policía Preventiva Municipal y su hermana cadete, ambas vinculadas a un negocio de narcomenudeo. Sin embargo, lejos de actuar conforme a los protocolos, decidió guardar silencio.
El edil justificó que no se informó a la ciudadanía por petición del delegado de la Fiscalía General del Estado, pero en su declaración quedó claro que tampoco se abrió una investigación interna en el área de Contraloría o Asuntos Internos de la corporación, como lo marcan los lineamientos de cualquier institución seria. Es decir, se eligió el camino de la omisión.
Más grave aún fue la narrativa empleada por Rodríguez, quien no dudó en calificar la difusión de esta información como un “golpe mediático” de sus adversarios políticos, antes que asumir la responsabilidad de encabezar una corporación infiltrada por el narcomenudeo. Incluso, insistió en destacar que su administración ha invertido 44 millones de pesos en seguridad, como si la erogación de recursos pudiera justificar la ausencia de resultados.
La presencia de un comisario como Eliud, que ya ha demostrado carecer de capacidad operativa y de liderazgo, evidencia la debilidad de la estrategia de seguridad municipal. Mientras tanto, se pretende normalizar que policías activos formen parte de las filas del crimen organizado, un escenario alarmante que erosiona la confianza ciudadana.
La Nueva Historia, lema del actual gobierno municipal, se topa con la realidad: un cuerpo policiaco cuestionado, sin controles internos y con la sombra del narcomenudeo en su interior. Y pese a todo, Jacobo Rodríguez se atreve a concluir que no hay más elementos involucrados, cerrando el capítulo sin autocrítica ni acciones de fondo. Una decisión que, más que tranquilizar, confirma el descontrol en la seguridad de Piedras Negras.



