Piedras Negras

Busca Ricardo Múzquiz protagonismo político en plena crisis de SIMAS

Kevin Liñán | Piedras Negras, Coah.– En medio de la polémica que envuelve al Sistema Municipal de Aguas y Saneamiento (SIMAS), el primer regidor Ricardo Múzquiz ha decidido colocarse bajo los reflectores al anunciar un supuesto acuerdo con el actual gerente del organismo para atender directamente las inconformidades de los usuarios sobre los recibos de consumo de agua. Una medida que, más allá de buscar eficiencia, parece orientada a ganar visibilidad política rumbo a una posible candidatura a la diputación local.

De acuerdo con lo informado, del 9 al 17 de octubre se habilitarán módulos de atención tanto en la Presidencia Municipal como en las propias instalaciones de SIMAS, donde el Ayuntamiento “verificará y corregirá” los consumos que los ciudadanos consideren erróneos. Sin embargo, la decisión ha despertado fuertes cuestionamientos por parte del personal interno y especialistas en administración pública, quienes advierten que este tipo de intervenciones políticas solo generan desorden y burocracia.

Con esto, se busca que SIMAS sea eficiente, pero con más intermediarios externos y funcionarios que desconocen completamente la operatividad del organismo. Dado que el primer regidor no cuenta conocimiento técnico del funcionamiento del sistema de cobro ni de los procesos de medición y ajuste de consumo.

El trasfondo político de la estrategia es evidente. En un contexto donde el organismo operador enfrenta una crisis interna por presuntos malos manejos financieros, gastos excesivos y descuentos irregulares heredados de la gestión anterior de Lorenzo Menera, el primer regidor intenta capitalizar el descontento ciudadano para presentarse como el funcionario que “puso orden” en SIMAS.

Sin embargo, lo que en apariencia busca ser un esfuerzo de acercamiento con la población podría convertirse en una maniobra de riesgo: el exceso de intervención desde la Presidencia Municipal y la falta de claridad en los procedimientos podrían agravar la desconfianza de los usuarios, que ya cuestionan la falta de transparencia en la facturación y la calidad del servicio.

Con esta jugada, Ricardo Múzquiz pretende posicionarse como un actor protagonista dentro de la administración municipal, utilizando el tema del agua —el más sensible y polémico de la gestión actual— como trampolín político. Pero el intento de convertir una crisis operativa en una oportunidad electoral podría terminar exhibiendo más los vacíos de liderazgo y planeación que las soluciones reales que la ciudadanía espera.

SIMAS, nuevamente, se convierte en el epicentro de la administración municipal: un escenario donde las ambiciones personales parecen pesar más que el compromiso por brindar un servicio público eficiente, transparente y libre de intereses políticos.

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