Piedras Negras

Alerta de sarampión en Nava y PN; brote expone la miseria y la omisión en ranchos agrícolas

El miedo se instala en la región Norte de Coahuila ante la confirmación de un brote de sarampión en el Ejido “La Maroma” de Nava. La Secretaría de Salud estatal activó protocolos de cerco sanitario en un rancho dedicado a la pizca de chile, pepino y espárrago, donde trabajan en condiciones de hacinamiento decenas de indígenas rarámuris traídos desde Chihuahua.

Ayer mismo uno de estos trabajadores fue trasladado al hospital Salvador Chavarría de Piedras Negras con sospecha de sarampión, y hay al menos nueve casos más con síntomas muy claros. Autoridades sanitarias ya enviaron muestras a Saltillo, pero la cifra de infectados bajo estudio podría dispararse hasta 40.

Lo más grave no es solo la enfermedad: es la podredumbre del sistema que la permite. Estos jornaleros llegaron hace dos semanas, hacinados, sin seguro social, sin atención médica, sin condiciones mínimas de salubridad. La fuente oficial consultada no se anduvo con rodeos: hay familias completas, con adultos y niños en riesgo, viviendo como si fueran ganado humano.

Chihuahua, de donde fueron traídos, es epicentro del brote nacional, con más de 400 casos en su región serrana y casi 2000 en todo México. En Coahuila ya hay 25 confirmados en 2024, con siete en Piedras Negras derivados de un caso importado desde Nuevo México. Ahora la enfermedad amenaza con propagarse entre trabajadores locales que convivieron todos los días con los rarámuris contagiados.

El rancho donde explotaron el brote es propiedad de Juan Guerra y, como miles en el estado, opera como tierra de nadie. La subdelegación federal a cargo de Roberto Longinos anunció investigaciones porque los empleados no cuentan con seguridad social, pero el daño está hecho.

Y mientras tanto, ¿dónde están las autoridades municipales de Nava y Piedras Negras? Dormidas. ¿El IMSS? Igual de ausente, sin inspeccionar los ranchos que contratan mano de obra barata como si no fueran personas. Nadie vigila, nadie supervisa, nadie se hace responsable de esta bomba sanitaria.

Hoy se encienden las alarmas, pero la tragedia ya estaba escrita: cuando el Estado voltea la cara, las enfermedades regresan, la miseria se propaga y la salud pública se convierte en un mal chiste contado sobre la tumba de la dignidad humana.

Publicaciones relacionadas

Botón volver arriba
error: Content is protected !!